El Dr. Juan Carlos Ortiz, responsable del proyecto, explicó que en marzo de 2009 se comenzó con la habilitación del laboratorio y en abril se trajeron 11 ejemplares de Coñaripe, siete machos y cuatro hembras, los que primero fueron mantenidos en pequeños terrarios hasta septiembre para detectar que estuvieran en buenas condiciones, "teníamos que asegurarnos, especialmente, que no estuvieran enfermos con "quitridio", un hongo emergente que ataca a los anfibios del mundo".
Una vez que terminó la cuarentena se les trasladó a otros terrarios, donde la es más parecido a su ambiente natural. En la mayoría de éstos se ubicó a dos machos con una hembra y en uno, a una pareja. "En octubre comenzó el canto, con el que el macho da a conocer que está activo reproductivamente y con eso atrae a la hembra", explicó Juan Carlos Ortiz.
TAREA DE MACHOS
Luego del anuncio del macho se produce el amplexo, que es cuando el macho se posa sobre la hembra, produciendo un reflejo que incita a la hembra a botar sus huevos y el macho los fecunda.
A diferencia de otras especies, aquí es el macho el que se queda en los alrededores y cuando los embriones comienzan a desarrollarse dentro de sus huevos, llaman su atención con movimientos. Según el dr. Ortiz "al parecer este estimulo visual hace que el macho se comience a echar los huevos a la boca".
Allí los huevos se desarrollan hasta que pasan a ser larvas, pero que en vez de estar en el agua, se mantienen en el piso de la boca, "se alimentan por osmosis de la piel de la larva y la piel de este saco bucal, hasta que esta larva se transforma en una pequeña ranita, cuando el macho comienza a expulsarlo", precisó el investigador.
El número de huevos ha variado entre 8 y 13 huevos, y el número de crías está saliendo de acuerdo al número de huevos ingeridos, por lo que hasta ahora los resultados son exitosos.
DE 0.4 A 3.2 CM
La ranita de Darwin o su nombre oficial, Rhinoderma Darwin, en honor a su primer colector Charles Darwin, se caracteriza por su pequeño tamaño que no sobrepasa los 3.2 centímetros, por vivir en ambientes húmedos y helados, y por ser una de las tantas especies consideradas como vulnerable por la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza.
Juan Carlos Ortiz aseveró que se trata de una especie que tiene una reproducción particular, con cuidado parental. "Ha habido una extinción de muchas poblaciones locales de estas ranas, incluso en áreas protegidas, y en otros sectores donde existía, pero donde se les eliminó el hábitat. La idea es asegurar que se puede hacer conservación in situ -protegerla en áreas protegidas- y también conservarlas ex situ, fuera de su hábitat natural, lo que estamos haciendo".
Un segundo objetivo, pero a largo plazo, es generar estos individuos en un ambiente artificial y llevarlos nuevamente a la naturaleza, "donde antiguamente existía, donde las condiciones aún existen y que por condiciones que desconocemos, han desparecido", acotó Ortiz.
FINANCIAMIENTO
Se presentó un proyecto al zoológico de Leipzig, Alemania, para poder financiar la creación de una estación de reproducción de la Ranita de Darwin. Esto fue presentado a fines del 2008 y a comienzos del año pasado el museo había aprobado los recursos. Para la habilitación del laboratorio enviaron a un cooperante alemán que asesoró para instalar toda la infraestructura necesaria. "El aporte, en principio y sin contar el sueldo y estadía del cooperante, en la habilitación es de $10 millones, y a su vez la Universidad de Concepción que aportó el terreno y la habilitación de unas jaulas donde antiguamente estaban los pudúes".
A lo anterior se suma un pequeño monto de dinero para dar una beca para alumnos de magíster, que en este caso es el veterinario Carlos Barrientos, que está encargado de mantener la crianza en el laboratorio y una segunda persona, Olivia Vergara que está a cargo del cultivo de insectos para la alimentación de las ranitas.
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