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Crónica del Taxi que perdió la Sra. Antimilla

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taxiLa señora Antimilla es jefa de familia. Tiene cuatro hijos menores de edad. Vive en el campo, en la precordillera, cerca del lago Calafquén. Hace sus compras en el pueblo de Coñaripe cada quince días. Su casa está a unos 500 meros del camino público, así es que prefiere tomar un taxi en Coñaripe para llevar sus compras hasta la puerta de su casa, ya que caminar 500 metros con las bolsas, cajas, sacos de harina y otros artículos, es muy trabajoso y como tiene mas de 50, es casi imposible. Ello porque el bus se detiene en el camino y el chofer nunca aceptará doblar y empantanar su bus en la huella que conduce a su casa.

Por eso toma el taxi y a veces lo toma junto con una vecina para compartir el precio de la carrera. El taxi es uno de los cuatro que hay en Coñaripe. Es un Lada que está muy aporreado por los malos caminos de los alrededores , ya que el 80% de la población de la zona son gente de apellido Antimilla o de apellido igualmente mapuche y que vive en el campo como la señora Antimilla.

Lo que no sabe la señora Antimilla es que sus viajes en taxi a casa están a punto de terminarse y con ellos un pedacito de calidad de vida, de algo de comodidad en la vida de esta mujer la que no ha sido muy cómoda en general y en especial ahora que ya cumplió los 50 y ya han aparecido algunos achaques de los que no hablaremos aquí porque el objeto de este texto es mostrar como fue que la señora Antimilla dejó de andar en taxi y tiene que tomar el bus y esperar que vengan de su casa a ayudarla y coordinar todo con su marido que debe perder tiempo cada quince días para ayudarla a transportar la compra hasta su casa y a veces deben ayudarlo los niños y ha habido por lo menos una ocasión en que se quedó sin bus y tuvieron que venir a buscarla con un vecino que tiene camioneta y que les hizo el favor para que no pasara la noche en el pueblo en la calle con las bolsas de la compra.

Si extendemos la mirada por la larga geografía de Chile y avanzamos 700 kilómetros al norte hasta llegar a la capital del país y allí caminamos hacia el centro, donde está La Moneda que es el palacio de gobierno, rodeada de los ministerios, ejemplo arquitectónico de la escuela Bauhaus muy citados en obras de esa disciplina y nos dirigimos al Ministerio de Economía, que está en la esquina de la calle Moneda con Teatinos y subimos en el ascensor hasta la oficina en que está sentado un funcionario, empezaremos a entender porque la señora Antimilla no puede andar en taxi en Coñaripe, 700 kilómetros al sur de esa oficina.

El funcionario de marras es un buen funcionario. Llega puntualmente a su trabajo detrás del escritorio y cumple con sus tareas y sobre todo es obediente. Está leyendo una disposición legal que le pasaron para su conocimiento. Esa disposición fue producto de un trabajo muy acucioso, fino y largo de un cabildero, es decir de uno que cabildea por los Ministerios con sus influencias. Este cabildero está al servicio de los importadores de autos. Es decir los que compran autos fuera de Chile y los venden a los paisanos. A los taxistas también. Para elevar las ventas de autos se les ocurrió que lo mejor que se podía hacer era obligar a los taxistas a renovar sus vehículos. Es decir poner una disposición por la que los autos fabricados en tal y tal fecha, no podrían seguir trabajando de taxis y que para poder seguir haciéndolo tenían que comprar otro auto, uno nuevo.

No sabemos si el Ministro, el subsecretario o algunos diputados, senadores o altos funcionarios del Estado involucrados en el trabajo del cabildero recibieron autos de regalo, rebajas para la compra de los mismos o regalos, depósitos en las islas Cayman, o en Suiza, u otro tipo de gratificaciones a cuenta de los importadores de autos y administrados por el cabildero de marras o si actuaron impulsados por su amor a la Patria, a los héroes nacionales y la creencia de que Chile dejó de ser país subdesarrollado, creencias o convicciones que no incluyen para nada a la señora Antimilla, ya que ella es anónima, no existe, es "masa" ígnara y potencialmente peligrosa como sabemos que lo es, desde los tiempos en que el comunismo ateo estuvo a punto de tomarse el poder en Chile.

El cuento corto es que el funcionario susodicho firmó el decreto y este cayó como un rayo fulminante sobre las cabezas y los autos de todos los taxistas de Chile. Incluído el taxi Lada que tomaba la señora Antimilla.

Si regresamos a Coñaripe y escuchamos al dueño del taxi que es jubilado y que trabaja de taxista porque la jubilación no le alcanza y que tiene unas vacas a medias con el marido de la señora Antimilla y que es muy conocido en Coñaripe por su buen humor, pues este "taxista", cuando "mi cabo" le comunicó lo de los requisitos para andar trabajando de taxi que habían sido despachados en Santiago y un funcionario de la municipalidad lo visitó para confirmar el decreto dijo: "o sea que el taxi se fue a la mierda porque yo no tengo plata ni ganas de andar comprando autos nuevos para tarrearlos en estos caminos".

Si nosotros pudieramos contar con una ventana en Internet como la de Google que muestra el mapa de Chile fotografiado desde el espacio sideral y pudiesemos escuchar lo que dijeron los otros taxistas "rurales" en todo el país cuando se enteraron del exitoso trabajo del cabildero de marras, podríamos haber escuchado un coro de imprecaciones de subido color que habrían asustado al digno funcionario mencionado y que nos habría obligado a concluir que "algo huele mal en Dinamarca...perdón, Chile".

Que los importadores de autos ganaron, que el funcionario no tuvo alza de sueldo y que el cabildero se ganó dignamente su dinero mensual, no hay dudas. Todos contentos. Menos la señora Antimilla ya que los cuatro taxis de Coñaripe desaparecieron y han sido reemplazos por autos particulares que trabajan "a la negra" y le dan dolores de cabeza a "mi cabo" que tiene que controlarlos, mengua en lo ingresos de la municipalidad que no recibe anualmente los altos costos de las patentes de taxis y causa de la muerte de un caballero mapuche que se murió porque la ambulancia del Consultorio Municipal no pudo llegar a trasladarlo al hospital porque no tenía petróleo, el mismo que no pudieron comprar porque las patentes de los taxis faltantes redujeron el presupuesto de la Municipalidad.

Seguramente ha habido otros efectos menores o mayores por la falta de taxis en Coñaripe entre los que se podría contar el hecho de que Matías Correa llegó a este mundo causándole terribles dolores a su madre en la plaza de Coñaripe ya que no había ningún taxi que la trasladara a la maternidad en Panguipulli...en fin como nosotros somos objetivos consultamos a un "experto" (se trata de un personaje que sale en la tele y como aparece allí es "experto") y este nos dijo que "esas son consecuencias colaterales de una medida muy justificada económicamente y que ha beneficiado a los usuarios de taxis en Santiago y en todo Chile".

Cándido

FUENTE

EL CHILENITO 2009